Guía de compra
La escena la he visto muchas veces: familia parada en el arcén de un puerto,
de noche, nevando, peleándose con unas cadenas metálicas que compraron hace
tres años y que nunca habían sacado de la caja. Casi siempre acaban subiendo
sin ellas o dando media vuelta.
Esta guía va de que eso no te pase.
Lo primero: la homologación
En España, la señal R-412 es la que obliga a llevar dispositivos
antideslizantes. Y aquí está la duda que más se repite: ¿valen las fundas
textiles?
Sí, siempre que estén homologadas según la norma EN 16662-1, que es la
norma europea vigente desde 2021, y siempre que la señalización no exija
expresamente cadenas metálicas.
Esa referencia —EN 16662-1— tiene que venir impresa en la caja. Si no
aparece, no compres: circular con dispositivos no homologados puede costarte
una multa de 200 euros, además de no servirte de nada si hay un problema con
el seguro.
Textiles o metálicas: la diferencia real
Fundas textiles
- Se ponen en dos o tres minutos, sin herramientas y con guantes puestos.
- No hacen ruido ni vibran: el coche se conduce con normalidad.
- No dañan llantas ni pasos de rueda.
- Ocupan lo que un jersey.
- Su límite: el asfalto seco las destroza en pocos kilómetros, y sobre
hielo puro agarran menos que las metálicas.
Cadenas metálicas
- El mejor agarre que existe sobre hielo y nieve profunda.
- Más baratas y con mucha más vida útil.
- Su límite: montarlas lleva de diez a quince minutos, hay que arrodillarse
en la nieve, hacen ruido, vibran y, si van flojas, pueden golpear la
carrocería.
Cómo elegir en una frase
Si subes a la nieve dos o tres fines de semana al año y lo que necesitas es
llegar a la estación de esquí por una carretera con nieve pisada: textiles.
Si conduces por puertos de verdad, con hielo, o vives donde la quitanieves
tarda: metálicas.
Y si dudas, ten en cuenta un factor poco técnico pero decisivo: las cadenas
que no sabes poner no sirven. Un sistema peor que sí montas gana siempre a
uno mejor que acabas guardando.
Los cuatro errores clásicos
1. Ponerlas en el eje equivocado. Van siempre en las ruedas motrices:
delanteras si tu coche es de tracción delantera, traseras si es trasera. En un
todoterreno, mira el manual. Ponerlas donde no toca no solo no ayuda: empeora
el comportamiento del coche.
2. Comprar la talla mirando el coche. La talla depende de la medida del
neumático, que está escrita en el flanco con el formato 205/55 R16. Ni la
marca del coche ni el tamaño de la llanta sirven. Si tu coche lleva medidas
distintas delante y detrás, fíjate en las del eje motriz.
3. Estrenarlas en el puerto. Móntalas una tarde en el garaje, tranquilo y
con luz. Quince minutos de práctica entonces te ahorran una hora tirado
después.
4. Circular con ellas de más. El límite ronda los 50 km/h y conviene
quedarse por debajo. Y en cuanto la carretera esté limpia, párate en un sitio
seguro y quítalas: el asfalto seco es lo que más las castiga, sean del tipo
que sean.
Dónde guardarlas
En el maletero durante toda la temporada, no en el trastero de casa. Suena
obvio, pero la mitad de las cadenas de España pasan el invierno en un armario
mientras el coche sube a la sierra sin ellas.