Guía de compra
Comprar un robot aspirador es fácil. Comprarlo bien exige mirar tres cosas que
las fichas esconden: lo que te va a costar después, para qué sirven de
verdad los pascales y si cabe por debajo de tu sofá.
El precio de la etiqueta no es el precio del robot
Un robot aspirador es de los pocos electrodomésticos con coste recurrente.
Nadie lo pone en la tabla comparativa, así que lo ponemos aquí:
- Bolsas de la base de autovaciado. Si el robot tiene torre, cada cierto
tiempo hay que cambiar la bolsa. Los fabricantes suelen anunciar en torno a
siete semanas por bolsa, lo que significa varios recambios al año.
- Filtros. Se lavan, pero se degradan: toca cambiarlos cada pocos meses.
- Cepillo lateral y cepillo principal. Se desgastan, sobre todo con pelo.
- Mopas. Las de tela se estropean con el uso y hay que renovarlas.
Ninguno de estos gastos es escandaloso por separado, pero suman. Antes de
elegir modelo, busca el precio de los recambios oficiales de ese modelo
concreto: entre marcas hay diferencias notables, y un robot barato con
consumibles caros puede salir peor que uno caro con recambios asequibles.
Y ojo al detalle contraintuitivo: un robot sin base de autovaciado no gasta
bolsas nunca. Si vives en un piso pequeño, esa "carencia" puede ser un
ahorro real durante años.
Los pascales son el "20 bares" de los robots
Verás cifras de 6.000, 18.500 o 25.000 Pa. Es la fuerza de succión medida en
condiciones ideales, y es un número fácil de poner grande en la caja.
La realidad: en suelo duro, la suciedad la levanta sobre todo el cepillo,
no el vacío. Un robot de 6.000 Pa con un buen cepillo de goma puede dejar el
parqué mejor que uno de 20.000 con un cepillo mediocre.
¿Dónde importan de verdad los pascales? En alfombras y moqueta: ahí sí hay
que arrancar la suciedad del tejido y la potencia manda. Si tu casa es
mayoritariamente de suelo duro, no pagues por pascales que no vas a
aprovechar.
El cepillo: de goma o de cerdas
Este dato aparece en letra pequeña y decide tu relación con el robot:
- De cerdas: barre bien, pero el pelo largo se enrolla y acabas cortándolo
con tijeras cada dos semanas.
- De goma (o antienredos): recoge algo menos de polvo fino, pero el pelo se
enrolla mucho menos. En casa con mascotas o melenas largas, esto vale más
que 10.000 pascales.
La altura: el error más frustrante
Un robot alto es un robot que no entra bajo el sofá, y limpiar bajo los
muebles es precisamente lo que le pides.
Los modelos delgados rondan los 9,5 cm. Los que llevan la torre del LiDAR
sobresaliendo pueden acercarse a los 11 cm. Coge un metro y mide el hueco
libre bajo tu sofá, la cama y los muebles del salón antes de decidir. Es un
minuto de trabajo que evita un año de fastidio.
La mopa: elevación y secado
Casi todos friegan. Las diferencias que importan:
- Elevación de la mopa: si el robot la levanta al detectar alfombra, puedes
aspirar y fregar en la misma pasada sin mojar nada. Alrededor de 10 mm sirve
para alfombras finas; con pelo largo, mejor marcarlas como zona excluida.
- Secado con aire caliente en la base: parece un lujo y es lo que evita que
la mopa húmeda huela a trapo viejo dentro de la torre. Si friegas a diario,
es de las funciones que más se agradecen.
- Lavado con agua caliente: quita mejor la grasa que el agua fría.
Sobre las suscripciones
En el hogar conectado hay productos —cámaras y timbres, sobre todo— que se
compran baratos y luego cobran cuota mensual para guardar los vídeos. Con
los robots aspiradores esto no ocurre: los de esta comparativa funcionan y
mantienen sus mapas sin pagar nada extra. Si alguna vez te ofrecen un robot con
suscripción obligatoria para funciones básicas, desconfía.